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Hipertensión arterial

E-mail: Od. Marcelo Alberto Iruretagoyena

Para un mayor entendimiento de la hipertensión arterial, es necesario que conozca la fisiología del corazón, para más información click aquí

 

Es un padecimiento crónico de etiología variada y que se caracteriza por el aumento sostenido de la presión arterial, ya sea sistólica, diastólica o de ambas.

En el 90% de los casos la causa es desconocida por lo cual se le ha denominado hipertensión arterial esencial, con una fuerte influencia hereditaria. En 5 a 10% de los casos existe una causa directamente responsable de la elevación de las cifras tensionales y a esta forma de hipertensión se le denomina hipertensión arterial secundaria.

Se denomina hipertensión arterial sistólica cuando la presión sistólica es mayor de 150 mmHg y la diastólica es menor de 90 mmHg. En los últimos tiempos se ha demostrado que las cifras de presión arterial que representan riesgo de daño orgánico son aquellas por arriba de 140 mmHg para la presión sistólica y de 90 mmHg para la presión diastólica, cuando éstas se mantienen en forma sostenida. Por lo tanto, se define como hipertensión arterial cuando en tres ocasiones diferentes se demuestran cifras mayores de 140/90 mmHg en el consultorio o cuando mediante monitoreo ambulatorio de la presión arterial se demuestra la presencia de cifras mayores a las anotadas más arriba, en más del 50% de las tomas registradas.

La hipertensión arterial ocasiona daño a diversos órganos y el grado de éste y el tiempo requerido para que aparezcan se relacionan directamente con el grado de hipertensión arterial.

De acuerdo con las cifras tensionales la hipertensión arterial se puede clasificar en:

 

Presión arterial sistólica

Presión arterial diastólica

Normotensión Menor a 140 mm. hg Menor a 90 mm. hg.
Hipertensión Leve 140 a 160 mm. hg 90 a 100 mm. hg
Hipertensión Moderada 160 a 180 mm. hg 100 a 110 mm. hg
Hipertensión Grave Mayor a 180 mm. hg Mayor 110 mm. hg

De acuerdo con el grado de daño orgánico producido, la hipertensión arterial puede encontrarse en diferentes etapas:


ETAPA I: Sin alteraciones orgánicas.

ETAPA II: El paciente muestra uno de los siguientes signos, aún cuando se encuentre asintomático.

  • Hipertrofia ventricular izquierda (palpación, radiografía del tórax, ECG, ecocardiograma).

  • Angiotonía en arterias retinianas.

  • Proteinuria y/o elevación leve de la creatinina (hasta 2 mg/d).

  • Placas de ateroma arterial (radiografía, ultrasonografía) en carótidas, aorta, ilíacas y femorales.


ETAPA III: Manifestaciones sintomáticas de daño orgánico:

  • Angina de pecho, infarto del miocardio o insuficiencia cardíaca.

  • Isquemia cerebral transitoria, trombosis cerebral o encefalopatía hipertensiva.

  •  Exudados y hemorragias retinianas; papiledema.

  • Insuficiencia renal crónica.

  • Aneurisma de la aorta o aterosclerosis obliterante de miembros inferiores.
     

La hipertensión arterial es un problema de salud de primera importancia ya que se estima que se encuentra en el 21 al 25% de la población adulta general. Esta cifra obliga a que  el odontólogo , deba tener un conocimiento claro del padecimiento.

Bibliografía: http://www.drscope.com/cardiologia/pac/index.html

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Cuando se reconoce la causa de la hipertensión arterial, se intentará suprimirla con el objeto de dar tratamiento a la enfermedad. En ocasiones aún cuando se reconoce la causa, no es posible dar tratamiento y el médico sólo se conformará con reducir las cifras de presión arterial con fármacos, tal y como acontece en el paciente que padece lupus eritematoso o diabetes mellitus y nefropatía, pielonefritis crónica, hiperparatiroidismo con nefrocalcinosis, arteritis de Takayasu con graves lesiones arteriales renales bilaterales y en otros territorios, insuficiencia renal que puede controlarse con tratamiento médico y/o métodos dialíticos. En otras ocasiones el reconocimiento de alteraciones mecánicas como la coartación aórtica o la estenosis de arterias renales puede ser aliviado con tratamiento quirúrgico o con angioplastía percutánea; en este último caso puede tener indicación la nefrectomía unilateral cuando el riñón isquémico se encuentra atrófico y con función insuficiente o sin función. El diagnóstico de tumores productores de hormonas (Síndrome de Cushing, aldosteronismo primario, feocromocitoma, etc.) deben ser extirpados quirúrgicamente y ello será suficiente para normalizar las cifras de presión arterial.

Por último, en pacientes con insuficiencia renal crónica en fase terminal quienes serán sometidos a trasplante renal y cuya hipertensión arterial no es posible controlar farmacológicamente, debe considerarse la nefrectomía bilateral como opción para el tratamiento de la hipertensión arterial refractaria.

En la mayoría de estos casos se logra la normotensión al erradicar el padecimiento que condiciona la hipertensión arterial ; sin embargo, hay pacientes en los que a pesar de lograr este objetivo, las cifras tensionales permanecen elevadas. En ellos es posible que además del padecimiento causal de la hipertensión, padezcan una forma esencial de la enfermedad que coincide en el mismo sujeto.

Bibliografía: http://www.drscope.com/cardiologia/pac/index.html

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El tratamiento de la hipertensión arterial esencial está destinado a llevar las cifras tensionales a niveles normales (<140/90 mm Hg), para disminuir los eventos cardiovasculares y la mortalidad por esta causa.

En general el tratamiento básico consiste en disminución del consumo de sal, ejercicio dinámico constante, baja de peso y medidas nutricionales, así como también control de los otros factores de riesgo cardiovasculares.

Dependiendo de diversos criterios clínicos, como la magnitud de la HTA, otros factores de riesgo, daño a nivel de órganos, edad y otros, se puede plantear el uso de fármacos, que por lo general deben tomarse de forma indefinida y diariamente, en forma única o a veces asociados. Como cualquier medicamento, estos también tienen efectos secundarios los cuales deben considerarse al indicar el tratamiento.

Entre los distintos fármacos se destacan:

  1. Los β-bloqueadores: actúan bloqueando los receptores cardíacos β-1, impidiendo el aumento de la contractibilidad y frecuencia cardiaca mediada por el sistema autonómico simpático, impidiendo el aumento del débito cardiaco, disminuyendo la presión arterial.

  2. Los diuréticos, actúan a nivel renal, aumentando la excreción renal de sodio y así disminuyendo la volemia y el volumen circulante, al disminuir este volumen disminuye la sangre que llega al corazón para cada bombeo disminuyendo el gasto cardíaco y así disminuyendo la presión arterial. Entre los más usados destacan la hidroclorotiazida y los diuréticos de asa larga como furosemida.

  3. Los vasodilatadores o bloqueadores de los canales de calcio, como nifedipino, dialtiazem, o verapamilo, actúan bloqueando el mecanismo de contracción arterial, disminuyendo consiguientemente la resistencia sistémica y así disminuyendo la presión arterial.

  4. Los bloqueadores de receptores α periféricos son otro grupo de vasodilatadores. Incluyen a hidralazina, usualmente usada en embarazadas y doxazocina.

  5. Los inhibidores de la enzima convertidora, iECA (enalapril, captopril, entre otros), inhiben la conversión de angiotensina I a II, la cual es un potente vasoconstrictor (aumenta la resistencia sistémica). La enzima convertidora también participa en la degradación de la bradicinina el cual es un vasodilatador y al inhibirse su degradación la bradicinina aumenta, lo cual provoca vasodilatación y disminución de la resistencia sistémica, disminuyendo la presión arterial. Los sartanes actúan de manera similar. Es importante destacar que los iECA han demostrado gran eficacia en control de la HTA en pacientes diabéticos, donde se ha demostrado un aumento de la sobrevida, en pacientes con insuficiencia cardiaca y también son útiles en disminuir la progresión del daño renal en nefrópatas.

  6. Los bloqueadores del receptor de angiotensina II (losartan o candesartán) evitan que la angiotensina II actúe sobre la musculatura lisa (y no ocurra vasoconstricción) y también sobre la estimulación que produce la liberación de aldosterona en la glándula suprarrenal.

Bibliografía: Farmacoterapia del paciente con problemas médicos. Clínicas Odontológicas de Norteamerica. Volumen 3/1996. Capítulo: Farmacoterapia para la hipertensión. Página 561-566

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El paciente que es atendido en la consulta dental debe tener su presión arterial sistólica hasta 140 mm. Hg. y su presión diastólica  hasta 90 mm. hg.

Si esos valores son superados el profesional debe solicitar al paciente que consulte a su médico para evaluar su estado general. ( El odontólogo debe actuar como agente sanitario)

Si el paciente manifiesta ser hipertenso, y está bajo atención y control médico con fármacos para regular su tensión arterial, debe tomar su presión arterial por medio de un esfingomanómetro (Ver medida de la presión arterial); y puede llevar a cabo prestaciones dentales  según cuadro inferior.

 
 

Presión arterial sistólica

Presión arterial diastólica

Tratamiento dental

Normotensión Menor a 140 mm. hg Menor a 90 mm. hg. Anestesia infiltrativa con epinefrina
Hipertensión Leve 140 a 160 mm. hg 90 a 100 mm. hg Anestesia infiltrativa con epinefrina
Hipertensión Moderada 160 a 180 mm. hg 100 a 110 mm. hg  Realizar interconsulta con cardiología.

Evaluar con el cardiólogo el uso de anestesia con epinefrina y sedación*

Hipertensión Grave Mayor a 180 mm. hg Mayor 110 mm. hg Interconsulta Urgente con el cardiólogo.

No realizar prestación dental,  solo atender la urgencia  con medicación antibiótica y analgésica.

 * Existen pacientes pusilánimes, que tienen miedo a las prestaciones dentales por malas experiencias anteriores, que pueden resultar en situaciones de pánico.

Estos pacientes suelen hacer descargas de catecolaminas endógenas y por lo tanto suelen elevar la tensión arterial, y poner en riesgo su salud durante el tratamiento dental.

Es necesario contener al paciente en sus miedos y fobias, realizando una derivación al psicólogo, o en su defecto realizar una sedación suave convenida con su médico de cabecera, antes de la consulta dental.

El  sedante más utilizado en esta circuntancia es el alplazolam 0.5 miligramos dos horas antes de la consulta, y el paciente debe ser acompañado por una persona allegada.

Bibliografía tabla: Modalidad de trabajo para los pacientes hipertensos atendidos en el Servicio de Odontología del Hospital Penna. G.A.C.B.A.

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